Andalucía · 1.000 m de Altitud
Vinos de altura. Alma antigua.
Criados junto a las Termas Romanas de Acinipo
Nuestra Historia
En las serranías de Andalucía, a más de mil metros de altitud, se extiende el viñedo Ronda La Vieja. Un terroir singular: suelos ricos y frutales, una luz mediterránea intensa y el silencio eterno de las montañas que rodean la antigua ciudad de Ronda.
A pocos pasos de nuestras viñas se yerguen las Termas Romanas de Acinipo, vestigio de una civilización que ya conocía el valor de esta tierra. Los romanos cultivaron aquí — nosotros continuamos ese legado, interpretándolo con sensibilidad contemporánea y respeto absoluto por el lugar.
Cada botella de Ronda La Vieja es el resultado de la altitud, del viento, de la piedra caliza y de años de paciencia. Vinos elegantes, profundos, con carácter de montaña.
Nuestra Selección
Tres expresiones únicas de un mismo viñedo. Pase el cursor para descubrir cada uno.
Fino, noble y elegante. Un Merlot de altura que sorprende por su sutileza: taninos sedosos, notas de ciruela y violeta, y un final largo y distinguido. La expresión más pura de nuestro viñedo.
Pleno, frutal y completo. Una cuvée que evoca las frutas rojas maduras bajo el sol andaluz: moras, frambuesas, una pizca de especias. Cuerpo generoso, carácter inconfundible.
Elegante, frutal y complejo. Pensado para un almuerzo mediterráneo o para refrescarse en los días cálidos de Andalucía. Cítricos frescos, flores blancas y una acidez vibrante y limpia.
Acinipo
Las Termas Romanas de Acinipo, vecinas eternas de nuestras viñas. Un recordatorio de que esta tierra nutre la grandeza desde hace milenios.
Origen & Terroir
La Sierra de Ronda es uno de los secretos mejor guardados de la viticultura española. A 1.000 metros de altitud, las noches son frescas incluso en verano, preservando la acidez natural de las uvas y desarrollando aromas de una complejidad extraordinaria.
El suelo de nuestro viñedo es rico en caliza y nutrientes, lo que confiere a nuestros vinos una mineralidad y una estructura únicas. La combinación de suelo, altitud y clima mediterráneo de montaña crea las condiciones perfectas para vinos con verdadera personalidad.
La ciudad de Ronda — una de las más antiguas de España — nos recuerda a diario que en este rincón del mundo, la belleza y la profundidad no son casualidades. Son herencia.